La rinoplastia es un procedimiento altamente individualizado. Ello quiere decir que existe una gran variabilidad entre las personas en cuanto a la forma de la cara, la estructura de la nariz, el tipo de piel, etc. Como consecuencia cada paciente tiene unas necesidades y por tanto un tipo de cirugía distinto.
La rinoplastia se puede realizar con anestesia local y sedación o anestesia general, dependiendo de la técnica que haya que emplear.
Una rinoplastia se basa principalmente en “esculpir” el armazón de hueso y cartílago que se encuentra bajo la piel de la nariz. Todo ello se realiza a través de incisiones que se encuentran en el interior de la nariz y que, por tanto, dejan cicatrices no visibles. Al finalizar la operación, generalmente, se coloca una férula de termoplástica en el dorso nasal y taponamiento dentro de los orificios nasales.
Notará la aparición de moraduras e inflamación alrededor de los ojos. Aproximadamente entre diez y catorce días habrán desaparecido y su aspecto será prácticamente normal.
El objetivo es siempre la naturalidad, o sea, que no sólo tenga una bonita y correcta nariz, sino que esté acorde con el resto de la cara.

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