Los rellenos faciales se han convertido en la actualidad en uno de los tratamientos más demandados para la mejoría de las arrugas. Los productos utilizados los podemos clasificar en absorbibles y no absorbibles, y están en continua evolución y avance. Los absorbibles, tipo ácido hialurónico, tienen una duración limitada y obligan a un mantenimiento alrededor de un año. Los no absorbibles, tipo biopolímeros, tienen una permanencia mayor de cinco años, pero pueden tener efectos secundarios no deseados como inflamaciones, endurecimientos, infecciones y rechazos.
Sirven para rellenos de arrugas y surcos, relleno y perfilado de labios, aumento de pómulos o mentón y mejorar depresiones cicatriciales.
Existirá una ligera inflamación que desaparecerá en la mayoría de los casos al día siguiente, aunque en algunas ocasiones puede haber morados que desaparecen a los pocos días.
¿Cómo se hace?
Suelen bastar dos o tres sesiones de media hora cada una con tres semanas entre ellas. Son infiltraciones con agujas muy finas que pude ser molestas. Se utilizan anestésicos locales en labios y anestésicos tópicos en el resto de la cara para evitar o disminuir dichas molestias.
¿Cómo son los resultados?
Los resultados son muy buenos. No sustituyen a la cirugía, pero sus efectos pueden retrasarla. El buen resultado se basa siempre en la naturalidad y ésta siempre se puede conseguir si el médico tiene experiencia y habilidad.
¿Qué riesgos hay?
Utilizando implantes absorbibles los riesgos apenas existen, no existirán efectos extraños y al año deberá infiltrarse de nuevo por que se habrá reabsorbido un treinta o cuarenta por ciento.
Se puede combinar adecuadamente la colocación de los productos absorbibles con los no absorbibles, con los mínimos riesgos siguiendo los consejos de su médico.

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